El embarazo en edades avanzadas

Debido a la gran acogida que tuvo el anterior post sobre el embarazo adolescente, hemos creído interesante abordar el mismo tema pero desde una vertiente distinta. En éste post queremos hablar sobre el embarazo en edades avanzadas.

Anteriormente, las mujeres tenían el primer hijo entre los 20 y los 30 años. Actualmente, la media de edad en que las mujeres tienen el primer hijo, va aumentando según pasan los años, de modo que ahora, se encuentra entre los 28 y los 30 años.

Sabemos que  a más edad, más riesgo en el embarazo, y aún así la media continúa aumentando, lo que nos lleva a preguntarnos ¿Porqué aún sabiendo que hay más riesgo, las mujeres se esperan hasta bordear los 30 años para tener el primer hijo?

Ante ésta cuestión, encontramos varias respuestas posibles, una de las más inmediatas es la cuestión laboral. Actualmente (y sobretodo en éste momento de crisis) las parejas esperan para tener un hijo hasta que tienen un entorno laboral, y una situación económica estable, lo que supone que entre la finalización de los estudios (si son universitarios), encontrar un trabajo y estabilizarse, se hace difícil que esto suceda antes de los 28-29 años.

Otras posibles respuestas abarcarían temáticas como la dificultad de encontrar una pareja estable, el sentimiento de “estar preparados para tener un hijo”…

A partir de los 35 años, se consideran los embarazos como embarazos de riesgo, donde madre e hijo tienen más posibilidades de tener ciertas complicaciones, algunas de ellas son las siguientes:

–       La hipertensión arterial y sus consecuencias:

  • Preclampsia: asociación de hipertensión arterial, edemas y la presencia de proteínas en la orina
  • Desprendimiento de la placenta
  • Bajo peso al nacer el bebé

–       Diabetes gestacional cuya frecuencia aumenta después de los 40.

–       El riesgo de prematurez es superior ya que el útero tiene menos capacidad para soportar un embarazo. Los riesgos de dar a luz a un bebé prematuro aumentan después de los 40 años.

–       Los fibromas uterinos son más frecuentes.

–       Se practican dos veces más cesáreas

–       El riesgo de trisomía 21 aumenta (Síndrome de Down)

–       Abortos espontáneos más frecuentes.

Aunque es importante mencionarlas, estas complicaciones normalmente son tratadas por los médicos, y con los cuidados adecuados se dan embarazos totalmente normales, y en la mayoría de casos no son determinantes para tener un bebe, ya que el deseo de las madres por tener un hijo supera todos éstos aspectos.

Pero también debemos cuestionarnos ¿hasta que edad se puede tener hijos?

Al plantearnos ésta pregunta, encontramos cierto paralelismo entre el embarazo adolescente y el  embarazo tardío. Como vimos anteriormente, la menstruación nos marca los periodos en los que la mujer es fértil, pero esto no significa que el cuerpo esté en las condiciones adecuadas. En la adolescencia el cuerpo todavía no está maduro para un embarazo, y en el caso de los embarazos tardíos, el cuerpo se podría decir que está ya “demasiado maduro”, por eso ambos son considerados embarazos de riesgo (lo que no significa que no se pueda concebir, pero si que hay más complicaciones). Otro aspecto a tener en cuenta es el aspecto de los efectos de la información. En la adolescencia vimos que la cantidad de información es muy elevada, pero que esto no consigue el efecto deseado, ya que el número de embarazos continúa aumentando. Del mismo modo, en los embarazos tardíos también se conoce la información (más riesgos, más complicaciones) pero la tasa también continua aumentando. En ambos casos, en muchas ocasiones los embarazos se producen por no usar los métodos anticonceptivos pertinentes, la diferencia radica en que en el caso de los adolescentes no se usan por causas de impulsividad o de irresponsabilidad, en cambio, en los embarazos tardíos (sobretodo a partir de los 45 años) la cercanía de la menopausia hace creer a las mujeres que ya no pueden quedarse embarazadas.

En cuanto a las implicaciones psicológicas nos planteamos también una serie de reflexiones a tener en cuenta.

Por un lado, el retraso actual de la maternidad (sobre los 30 años) puede suponer que la mujer, a éstas edades es más madura, y sabe mejor lo que quiere y como lo quiere, lo que supone una mejor adaptación al bebe y quizá un mayor deseo por ser madre que le facilitará la crianza y educación del pequeño. Muchas madres dicen que a éstas edades, los cuidados del bebe no se ven como un sacrificio y sí como una compensación. También sienten que sobre los 30 años ya han vivido la plenitud de todas sus etapas, y están preparadas para tener a su primer hijo, que ya han vivido la juventud plenamente y que ahora toca cambiar de etapa.

Por otro lado, en los casos en que realmente los embarazos son en edades muy avanzadas como pueden ser los 50 años, debemos plantearnos las dificultades que esto puede suponer tanto para la madre como para el niño. ¿Realmente las madres que se encuentran con bebés a los 50 años están preparadas para levantarse por las noches a atender a los niños y no poder dormir bien? ¿Podrán aguantar el ritmo físico de energía y de juegos que supone un niño pequeño? ¿Cuándo el niño tenga diez años, estará preparado para tener una madre con 60 años, que puede tener la misma edad que la abuela de alguno de sus compañeros? ¿cuándo el niño sea adolescente, la madre se verá con fuerzas para asimilar las dificultades de ésta etapa?

En definitiva, el embarazo es un tema que conlleva muchos aspectos a tener en cuenta, en el que lo primordial es tener el deseo de ser madre, pero hay que tener en cuenta una serie de cuestiones que a veces pueden pasar desapercibidas por éste deseo.

Al reflexionar sobre todo esto, solamente podemos concluir que ser madre (siempre que se desee) es algo bonito a cualquier edad, y sabemos a veces hay complicaciones, pero en muchos casos se superan con al amor por nuestros hijos.

Si queréis saber más cosas sobre éste tema, aquí os dejo algunos Links:

http://salud.kioskea.net/contents/grossesse/14_les-grossesses-tardives.php3

http://elembarazo.net/riesgos-en-el-embarazo-tardio.html

http://www.mujeractual.com/madres/embarazo/1.html

http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=659345

Arian Lacasta

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¿QUIÉN Y CUANDO ES NECESARIO ACUDIR AL LOGOPEDA?

Inicialmente, la logopedia surgió con el fin de atender aquellos trastornos relacionados con la comunicación de los más pequeños, y precisamente este grupo social es el que muchos padres y la mayoría de población piensan que son los que solamente deben y/o pueden acudir a un logopeda. Pero, no es así, lo cierto es que esta ciencia trata los diferentes grupos sociales, es decir: niños, jóvenes, adultos y gente de la tercera edad. Así que su campo de actuación es más amplio de lo que la sociedad concibe.

En primer lugar, si nos centramos en  los más pequeños, las patologías más relevantes son problemas en el habla,  en el lenguaje y en la lectoescritura, entre otras. Y como padres, seguramente nos preguntamos cuales son las situaciones en las que nuestro hijo debería ir al logopeda, pues para ellos existen indicadores o síntomas que nos pueden ayudar a tomar esa decisión. Éstos serán los siguientes:

–          Si no habla o habla muy poco.

–          Si es difícil o no comprendemos a nuestro hijo cuando habla.

–          Si tiene dificultades para pronunciar algún sonido.

–          Si se salta algún sonido o agrega otros que no corresponden.

–          Si respira con la boca abierta.

–          Si se pone afónico con frecuencia o de forma continuada.

–          Si presenta cambios muy drásticos en la voz.

–          Si se observa que tiene dificultades para oír o si, aún oyendo bien, encuentra.

–         Dificultades para discriminar algún sonido.

–          Si presenta alteraciones sensoriales.

–          Si presenta alguna alteración física, como la parálisis cerebral o la espina bífida.

–          Si presenta un retraso general en el desarrollo y el lenguaje, autismos y otros síndromes.

–          Si presenta dificultades a la hora de leer o escribir correctamente.

Así pues, si algunos de nuestros hijos presenta alguno o varios de estos síntomas, lo más conveniente será concretar una cita logopédica y salir de dudas, así como iniciar el tratamiento más adecuado lo antes posible.

En segundo lugar, en el caso de los jóvenes y adultos los síntomas o indicadores relevantes para acudir a un logopeda son:

–          Que esté diagnosticado de nódulos, pólipos,…

–          Que se encuentre afónico con frecuencia.

–          Que muestre dificultades para deglutir (tragar).

–          Que tartamudee con frecuencia.

–          Que se le haya diagnosticado alguna enfermedad neurodegenerativa como Parkinson, Alzheimer….

–          Que haya padecido un accidente cerebro-vascular (Afasias).

–          Que tenga pérdidas de lenguaje, vocabulario, memoria, atención, cálculo.

Aunque también pueden presentar patologías similares a las que padecen los niños, por no haber solucionado el problema años atrás, en  el momento más oportuno.

Así  que cualquier adolescente o persona adulta que sufra alguna de estas patologías, también deberá consultar a un logopeda su problema y buscar las soluciones más eficaces posibles, dependiendo de su grado y de su edad.

Por último, encontramos esa parte de la población que se encuentra en edades avanzadas, y es en este aspecto donde quiero hacer más hincapié. La razón es porqué muchas familias que observan y padecen en alguno de sus familiares (de la tercera edad), problemas o alteraciones en su lenguaje y en su comunicación a causa de alguna lesión cerebral como hemos dicho anteriormente, o a causa de alguna demencia, no buscan soluciones que mejoren su calidad de vida. En múltiples ocasiones, la familia a nivel económico no puede, pero en otras ocasiones ésta opta por enviarlo a una residencia donde puedan cuidarlo mejor, o a veces la familia se despreocupa y aunque sea cruel, piensan que por la poca esperanza de vida que les queda no vale la pena buscar soluciones para rehabilitar,  mejorar o  paliar sus capacidades más afectadas.

Así pues, quiero que las familias tomen conciencia y se pongan en el lugar de sus más allegados que sufren o han sufrido problemas cerebrales que han repercutido en su comunicación con el mundo y han cambiado radicalmente su vida. Y piensen en que los logopedas, son profesionales que pueden con constancia y dedicación rehabilitar todos aquellos problemas lingüísticos, auditivos, vocálicos… que el paciente sufre. O  bien en el caso de las demencias, potenciar y trabajar sus capacidades preservadas y paliar su evolución.

A continuación podreis ver varios vídeos en los cuales observareis perfectamente varios pacientes  adulto y anciano) que  por diversas causas su comunicación se ha visto gravemente afectada:

En las siguientes direcciones podeis conocer más aspectos relacionados on este artículo:

Laia Escobar

Miedos infantiles

Miedos infantiles es como se definen una serie de situaciones habituales y conocidas que se repiten en la mayoría de niños de todo el mundo, algunos ejemplos pueden ser el miedo a los médicos, el miedo a las inyecciones, el miedo a separarse de la madre, el miedo a la nocturnidad, el miedo a las muñecas, al colegio, etc. Son miedos con un denominador común, una función de adaptación que permite que los niños puedan estar más prevenidos y busquen apoyo en las personas más cercanas, habitualmente los padres.

Los miedos infantiles en la mayoría de casos contribuyen a que los niños evolucionen y se adapten al entorno, pero es un tema que todos los padres debemos respetar y nunca llegar a ridiculizar, se debe ayudar y apoyar al niño consolándole para que poco a poco logre superarlos.

El miedo es una respuesta normal que se da en todas las personas y a cualquier edad, apareciendo en situaciones imaginarias o reales, se define como una respuesta ofrecida por nuestro organismo, una señal de alerta para que se tomen las precauciones oportunas para evitar enfrentarse al supuesto peligro.

En los miedos infantiles aparece también un elemento común que suele jugarles a los niños una mala pasada, se trata de la fantasía. Recrear una determinada situación o un personaje imaginario puede provocar verdadero temor, más que cualquiera de las situaciones reales que se podrían vivir. Por eso podemos encontrarnos niños que se asustan ante un trueno, ante la oscuridad… los estímulos externos se conjugan con la imaginación causando una situación de pavor que como resultado causa la búsqueda del amparo de los padres.

Como hemos dicho anteriormente, estos miedos son normales e incluso se pueden catalogar como saludables, ya que están asociados a un proceso de aprendizaje y desarrollo, a medida que los niños evolucionan estos temores o miedos infantiles deben desaparecer. Como padres nunca debemos menospreciar esos miedos, sino apoyar a los niños con la comprensión y el cariño, factores que contribuyen a la evolución y superación.

Además debemos tener en cuenta un serie de normas para actuar ante estos miedos infantiles, nunca debemos ser padres sobreprotectores, ya que entorpeceríamos la evolución del niño para que ganara poco a poco la confianza y la seguridad necesaria para superarlos. Hay que elegir bien los cuentos infantiles que leeremos a los niños para no acrecentar sus temores a través de los personajes que aparecen en los cuentos.

Tampoco debemos ser participes en la creación de esos miedos, un ejemplo sería si castigamos a los niños nombrándoles personajes imaginarios como el “hombre del saco”, una situación que puede provocar temor y un miedo innecesario que se sumaría al resto de miedos ya sufridos. Los especialistas aconsejan no sobredimensionar o justificar los miedos, es decir, no hay que decirles a los niños que sus temores también son sufridos por otros pequeños.

En definitiva, debemos comprender que los miedos infantiles son un proceso natural y que nosotros debemos intervenir en su justa medida con una dosis de psicología, poco a poco los niños se adaptan a la realidad y terminan por superarlos.

 

Laia Escobar