El embarazo adolescente y la educación sexual

La educación sexual evoluciona día a día, tanto en el ámbito escolar como en el familiar, por eso, es difícil entender cómo se siguen sucediendo, e incluso aumentando, los embarazos adolescentes en la actualidad. Éste hecho  provoca la necesidad de valorar y reflexionar sobre una serie de cuestiones.

La primera pregunta que nos surge al hablar de los embarazos adolescentes  es ¿Los adolescentes tienen suficiente información sobre la sexualidad? ¿La calidad de esa información es óptima, es eficaz?

Actualmente podemos constatar que la educación sexual está en pleno auge, vemos como en las escuelas se ejercen asignaturas específicas sobre esto,  y se propicia a las familias a que hablen de ello con los jóvenes. Por otra parte, desde los medios de comunicación se ejerce una  gran influencia sobre los jóvenes en éste tema. Sabiendo esto, la cuestión es ¿La información es eficaz? Es decir, ¿el simple hecho de proporcionar mucha información ya es suficiente? La respuesta es claramente negativa, estamos viendo a través de las estadísticas, del gran número embarazos adolescentes, que la simple información no es suficiente, ya que actualmente se proporciona mucha información y el número de embarazos aumenta. Los mismos adolescentes aseguran que conocen los riesgos tanto de embarazo como de contagio de enfermedades sexuales y el modo de evitarlo, pero muchas veces no llevan a cabo las medidas necesarias. Algunas de las razones que alegan pueden ser que creen que a ellos no les va a pasar, o que por una vez no pasa nada etc. Por tanto, hay que plantearse que no es tan importante la cantidad de información que se proporciona, sino que lo realmente importante es el cómo se da esa información y cómo el adolescente la recibe y la integra.

Al abordar la cuestión concreta del embarazo en adolescentes  es imprescindible preguntarse ¿una adolescente está preparada para tener un hijo? Para intentar resolver esta cuestión, debemos tener en cuenta distintos aspectos. Por un lado, debemos valorar el aspecto físico del cuerpo de una adolescente, y en base a esto vemos como, aunque una mujer adolescente se encuentra en edad fértil (tiene la menstruación desde los 11 años aproximadamente o incluso antes), esto no significa que su fisionomía esté suficientemente desarrollada para soportar los cambios que produce el embarazo, ni para dar a luz de forma natural, es por esto que en el ámbito médico, un embarazo adolescente está considerado de alto riesgo puesto que su cuerpo no está suficientemente maduro como para afrontar el desgaste de dicho proceso. Entre las complicaciones médicas que se puede encontrar una adolescente embarazada encontramos la hipertensión, la toxemia, la anemia, la placenta previa o el parto prematuro. Incluso el riesgo de muerte a consecuencia de estas complicaciones es mayor a menor edad.

Por otro lado, debemos valorar también el desarrollo emocional, la madurez necesaria para ser madre que suele llegar de forma más tardía que el desarrollo físico. Además, la adolescencia es un periodo complejo, en el cual se está a caballo entre la niñez y la edad adulta, en el que se reacciona como niño pero se pretende actuar como un adulto, además, la estructura de la personalidad todavía no está formada completamente.

Al hablar de la madurez emocional no podemos evitar preguntarnos si en las condiciones antes mencionadas, la adolescente está capacitada para tomar la decisión de abortar o continuar con el embarazo. Al margen de la nueva ley que está sobre la mesa, que permite abortar a partir de los 16 años sin necesidad de consentimiento paterno, nos preguntamos si una adolescente está capacitada para ello, si puede ser una decisión madura, consensuada… Nos preguntamos si es legítimo que una adolescente pueda decidir sobre el aborto y en cambio no pueda beber alcohol, no pueda conducir… ¿Donde se establecen los límites de la mayoría de edad?, aquel momento en que el individuo puede decidir por sí mismo, sin obligación del conocimiento de sus padres. No se trata de una cuestión legal (aunque no menospreciamos su importancia) se trata de una cuestión madurativa, una cuestión mental. Es importante destacar que cada persona es diferente, cada caso es distinto, por tanto hay que tener cuidado con las generalizaciones, ya que hay casos de adolescentes que tienen un nivel madurativo más elevado que la mayoría, por tanto se debería tener en cuenta éste aspecto en el momento de tomar ciertas decisiones.

También podríamos plantearnos la cuestión de si son los padres los que deberían decir si su hija debe abortar o no. Ante esta posibilidad hay que reflexionar sobre si ¿no coartamos la libertad de la adolescente?, la chica que está embarazada, que va a tener al niño, que lo va a cuidar… ¿no debería decidir sobre su vida? ¿Es aceptable que tomen una decisión semejante los padres, y que la adolescente se vea quizás forzada a acatar una decisión que le cambiará la vida por completo a ella y que influirá de manera muy importante en la educación y el desarrollo de su hijo? Aunque por otro lado la decisión que tome la adolescente también afecta a los padres, ya que la chica es responsabilidad suya porqué no tiene aún dieciocho años y por tanto, legalmente está bajo su custodia. Si tenemos en cuenta éste aspecto, ¿podemos pretender que la decisión sea únicamente de la futura madre, cuando somos conscientes que serán los padres en los que recaerá la responsabilidad?

Por otro lado, hay que tener en cuenta otras cuestiones como es la economía familiar, en el sentido que seguramente los adolescentes deberán dejar de estudiar y ponerse a trabajar, lo que supone un cambio de vida importante a la vez que el adolescente de algún modo se hace adulto demasiado pronto, y por tanto se produce una “maduración” forzada por las circunstancias, evitando que esa joven madre viva y disfrute plenamente la etapa correspondiente a la adolescencia.

Como conclusión se puede decir que es importante centrar los esfuerzos en la prevención, sobretodo en cómo hacer que la información llegue y se integre de forma eficaz en los adolescentes, y esto no debe recaer únicamente en la escuela sino que debemos darle mucha importancia a la educación familiar, la importancia de la instauración de valores morales ya desde los niños más pequeños, la importancia de que los adolescentes sean conscientes de sus responsabilidades, de las consecuencias de sus actos, y sobretodo hablar de sexualidad en los términos correctos, dar consciencia de lo que supone.

Arian Lacasta

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2 comentarios el “El embarazo adolescente y la educación sexual

  1. camils dice:

    muy buena informacion

    • Gracias por tu aportación camils. Creemos que éste es un tema muy importante que a veces se aborda de un modo demasiado superficial, ya que las medidas que se toman solamente abarcan el aspecto informativo, y a veces nos olvidamos de plantear otras cuestiones importantes como las que comentamos en este post. Hemos intentado enfocar varias cuestiones sobre el tema, a modo de reflexión.

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