Optimismo en la infancia

Una de las mejores enseñanzas que podemos transmitir a nuestros hijos es una actitud saludable frente a la vida, prepararles para tratar con las dificultades y desafíos que se les presenten de un modo provechoso. Un modo de hacerlo es ayudarles a ver el lado positivo de las cosas (lo que no significa que no valoremos también los aspectos negativos). Además, es recomendable hacerlo desde la infancia más temprana, ya que cuando un niño consigue un logro, experimenta una sensación de fuerza que le permite seguir y conseguir más éxitos.

El optimismo no se basa en repetir pensamientos o eslóganes felices a uno mismo, se trata de valorar que todas las situaciones de la vida tienen aspectos tanto negativos como positivos, y en base a esto centrarse en aquellos aspectos que nos ofrecen oportunidades y aprendizajes, en aquello que nos puede ayudar a superar mejor éstas situaciones. Algunos autores señalan que el optimismo y el pesimismo no son innatos (aunque si hay un porcentaje de factores hereditarios), sino que procede de la realidad, los niños aprenden su estilo explicativo de todos su entorno desde la infancia (padres, maestros, compañeros…).

Según algunos expertos “Enseñar optimismo a un niño es instruirle a conocerse a sí mismo, a que desarrolle una postura activa y en su mundo, que elabore su propio punto de vista, que sepa discriminar los sucesos y su propio comportamiento en ellos”.

Algunos recursos para enseñar el pensamiento positivo pueden ser: reformular frases negativas para descubrir la parte beneficiosa, contar historias parecidas de superación de dificultades o usar elementos gráficos para inspirar (cuentos, historias, vídeos…)

Otra herramienta puede ser el humor, que sirve como válvula interna de seguridad que permite liberar tensiones, disipar las preocupaciones, relajarse…

En el momento en que nos encontramos, somos conscientes que se hace difícil ejercer un pensamiento positivo, ya que en nuestro entorno inmediato se están produciendo una serie de acontecimientos que no son demasiado alentadores (crisis económica, laboral, de valores…), pero precisamente por esto, creemos que es importante ver el lado bueno de las cosas, no derrumbarse y continuar luchando de un modo en que les podamos transmitir a nuestros hijos un modelo de pensamiento positivo, de lucha, de esfuerzo y sobretodo, de no rendición ante los acontecimientos. De este modo nuestros hijos podrán afrontar de un modo positivo los acontecimientos que les depare la vida y así poder superarlos de un modo satisfactorio.

Si queréis saber sobre este tema podeis visitar:

http://www.consumer.es/web/es/salud/psicologia/2012/01/30/206423.php

Arian Lacasta

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